Zaratustra se marchó a la montaña; esperando gozar de su soledad se encontró con Caín, Prometeo y Sísifo; obviamente,no salió nada "bueno" para los "buenos": Bajó de la montaña
el Zaratustra anarquista y rebelde.

miércoles, 21 de enero de 2015

Calidad y excelencia en la educación

En "El problema de la educación" describí brevemente cómo opera el Sistema Educativo vigente, caracterizado principalmente por  la pertinencia de currículo y los estándares de calidad; hemos señalado, que a menos que se desee consolidar dicho sistema, podríamos advertir que la problemática educativa regional y local, e incluso a nivel mundial, es el mismo sistema.
Si la calidad, según la Real Academia Española, es la “propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor” y la excelencia es “la calidad superior que hace digno de singular aprecio y estimación algo”: a qué propiedades se está sometiendo a juicio de valor cuando hablamos de “Calidad” y quiénes son considerados de calidad superior y dignos de aprecio cuando hablamos de “Excelencia”.
Bajo esta concepción el sujeto estudiante se pierde de vista, pasa a ser el producto resultante de un proceso llevado a cabo en un período de tiempo definido por currículo en una” carrera” de estudio, y será sometido a medición de juicio de valor según los criterios y objetivos establecidos en dicho currículo, que además arrojará como resultado a los adaptados de mayor estima para los domesticadores y adiestradores de la erudición.
Por lo tanto, la propiedad inherente a la que se refiere la “calidad y excelencia académica” sólo puede ser atribuida al sujeto abstracto del sistema educativo, y vendrá dada por la capacidad de  lograr que el estudiante sea moldeado según lo establecido en el currículo y existirá excelencia académica en la medida en que el estudiante, convenientemente bien adaptado, adquiera el perfil de egreso que la Universidad le ha impuesto según conveniencia. De esta manera se elabora minuciosamente cada tuerca, arandela, tornillo y demás partes y mecanismos del sistema como consecuencia directa de la división del trabajo y la especialización, una realidad oculta tras la idea de una educación al servicio de la sociedad, 

El problema de la educación

A nivel mundial, sin distinción de tendencia, concepción, enfoque o ideología educativa, pedagógica o política, la educación  no sólo se ha tornado como un derecho de todos, sino también como un factor imprescindible para el desarrollo social, tanto para quienes desean consolidar el sistema, como para aquellos que buscan transformarlo.
La práctica educativa tradicional escolástica, memorística, irreflexiva, academicista, carente de aplicabilidad y práctica, ha conducido a gran parte de la población a una incredulidad generalizada, acentuada en la Educación Secundaria, respecto a su eficacia; lo cual se ve reflejado en las tasas porcentuales de egresados que además, se encuentran con perspectivas inciertas ante un mundo laboral y productivo competitivo para el cual no todos pueden demostrar capacidades y actitudes esperadas.
A menos que se desee perpetuar y consolidar este sistema educativo tradicional,  es inútil describir su problemática si su solución se plantea desde sus propios  fundamentos, que precisamente son las causas por las cuales el problema de la educación es el mismo sistema: pertinencia de currículo, estándar de calidad, retraso en la culminación de los estudios, deserción escolar, entre otros.
El conocimiento vinculado al éxito como resultado del cumplimiento de un contenido curricular a través de su práctica evaluativa, es lo que conlleva al conocimiento memorístico y reproducción de contenidos disociado de la realidad y su aplicabilidad, así como también a la frustración que genera la no consecución del éxito que condena al estudiante a la condición de fracasado, al no reunir las exigencias mínimas del evaluador, dueño y poseedor del conocimiento.
No pudiendo aproximarse al conocimiento, esta condición de fracasado que otorga el sistema educativo a los estudiantes influye directamente en la agudización de los grandes problemas sociales dentro de los que está inmersa nuestra juventud tales como el incremento de maternidad temprana, pandillaje, alcoholismo, exclusión del mundo laboral competitivo como continuación de la intencionada exclusión del mundo estudiantil competitivo, con la simulada intención de reducir dicha exclusión.
Se alega que una de las causas de este fenómeno es la escasa pertinencia del diseño curricular, la permanente pretensión de los eruditos, de imponer, generalizar y simplificar todo un vasto conocimiento en toda una vasta diversidad de estudiantes bajo los mismo parámetros, condiciones y criterios; de tal manera que existirían tantos diseños curriculares como eruditos académicos, que en el mejor de los casos crearán procedimientos que ofrezcan la ilusión de un consenso y así imponer qué es pertinente y lo que no lo es.

Por otro lado, la realidad social del docente se encuentra sumida en una confrontación que deviene de las relaciones de autoridad, que pueden categorizarse por áreas de conocimiento, perfiles universitarios, titulación versus contrato, condiciones económicas, militarización y jerarquización de los docentes a través de ascensos y finalmente un desconocimiento acerca de las diferentes corrientes pedagógicas que reduce la práctica docente a una regencia que administra notas y evaluaciones, moldes curriculares y medición de calidad de adaptación al molde.

La Geografía Libertaria (Parte II)

Este es el punto de partida para la descripción, caracterización e interpretación de la realidad geográfica actual según el enfoque de la Geografía Libertaria. Puesto que la noción de realidad constituye uno de los problemas fundamentales de la Filosofía en general y muy específicamente de la Filosofía de la Ciencia o Epistemología, que además, en torno a la realidad se plantea el problema acerca de los modos de expresión, he considerado establecer un marco lingüístico que permita dilucidar el problema del lenguaje, en cuanto al uso, pertinencia y correspondencia con la realidad, del término “Geopolítica” expuesto desde los enfoques autoritarios tradicionales y el término “Geoestatismo” propuesto desde el enfoque de la Geografía Libertaria.
He dejado en evidencia una vez más, el incesante énfasis de la siempre necesaria reflexión epistemológica que se promueve a través de la Pedagogía Libertaria, exponiendo, proponiendo y presentando la concepción del espacio según la Geografía Libertaria, el conocimiento de la realidad geográfica, la comprensión de la dinámica espacial, los diversos factores que la condicionan y las posibilidades de transformación de dicha realidad.
Mucho se comenta acerca del carácter descriptivo de la Geografía como ciencia, aludiendo que dicho carácter descriptivo es superado por lo que considero es una especie de descripción diferente a la del mundo físico y natural, esto es, una especie de representación pictórica a través de palabras acerca del desarrollo científico-tecnológico, progreso, imperialismo, orden mundial, cambio climático y globalización, como condicionantes de la dinámica espacial o su aplicación en lo que algunos denominan la ciencia y el arte de la guerra.
Marx y Engels en su tesis XI sobre Feuerbach afirmaban: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. La descripción no dejará de ser mera descripción por el sólo hecho que se diga que ya no lo es; es necesario una idea y una acción concordante con dicha idea para transformar el mundo y la realidad.
Pero si el historiador es un cuentista de lo que otros hicieron en tiempo pasado o de los que otros hacen en tiempo presente desde la cumbre del poder, en fin, narrador de cuentos que ensalza y exalta a regentes en un matiz mesiánico de heroicidad, proezas y hazañas, convenientemente exageradas, manipuladas y distorsionadas, hasta el punto de considerarlos dotados de don y talento por una gracia divina; si el geógrafo es el pintor con palabras del espacio en el que se desarrolla el mismo cuento del historiador; si ambos (el historiador como estudioso de la historia y el geógrafo como estudioso de la geografía) lo mismo que todos y cada uno de los miembros de una comunidad, no son partícipes directos y transformadores activos de la realidad de su entorno, la historia y la geografía continuarán siendo la historia y la geografía del poder, la dominación y explotación del hombre por el hombre y la explotación de la naturaleza por el hombre.
Un poco más de la mitad de la población mundial pertenecen al grupo de las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam) y coinciden en la figura de Abraham como el primer patriarca hebreo, que sienta las bases de toda una tradición espiritual que aún prevalece como el séquito de fieles religiosos de mayor número en el mundo; el denominado “salvado de las aguas” también constituye un personaje importante para las susodichas religiones, aquel legislador que presenció la promulgación del decálogo de ordenanzas del todopoderoso en el monte Sinaí.
Sean principios de moralidad u ordenanzas de legalidad, en una fe que al ser tan extendida en la tierra como ninguna otra y pareciera denotar una gran convicción entre sus fieles, si tomamos como muestra el precepto de “no matar” contenido en este decálogo, qué moralidad o legalidad puede encontrarse por encima de aquella que procede de dicha fe, e imponerse hasta lograr vencer la fuerza de sus convicciones a tal punto de justificar el asesinato, la guerra, las armas, y pertenecer, licenciar, bendecir y conceder méritos a quienes la portan y usan, es decir, justificar el militarismo.
Planteo las siguientes interrogantes a los descriptores: ¿Qué es la descripción? ¿Quiénes describen? ¿Existen diferentes especies de descripción o acaso una especie de transformación en el ámbito descriptivo? ¿Por qué subestimar la descripción del espacio físico natural con lo que supondría un distanciamiento del hombre con la naturaleza y de sí mismo? ¿Por qué otorgar relevancia a la descripción del progreso, la superficialidad, lo artificial, el desarrollo tecnológico, las armas y la guerra, donde yace la más grave contemplación? ¿Es posible una transformación en los judíos, cristianos, musulmanes y la otra mitad minoritaria de la humanidad, a sabiendas de que todos tienen la convicción de “no matar” y han adquirido la conciencia de que todos han de ser partícipes directos y transformadores activos de la realidad de su entorno, sin ningún tipo de representación o delegación?
Por supuesto, es necesario aclarar que cuando digo “no matar” no solo me refiero al hecho concreto de asesinar o quitar una vida humana, sino al sentido más amplio sugerido por Pierre Joseph Proudhon en su texto “Qué es la propiedad” cuando al hacerse la pregunta ¿qué es la esclavitud? Responde: “es el asesinato […]No necesitaría de grandes razonamientos para demostrar que el derecho de quitar al hombre el pensamiento, la voluntad, la personalidad, es un derecho de vida y muerte, y que hacer esclavo a un hombre es asesinarlo”.
De tal manera que el trasfondo del “no matar”, como una de las diez reglas que el omnipotente entregó a Moisés, no es tan simple como lo refleja la práctica de sus numerosos seguidores. Llegado a este punto, vuelvo a preguntar, y en esta ocasión con mayor énfasis y formalidad: ¿Qué moralidad o legalidad puede encontrarse por encima de aquella que procede de la fe en la que un poco más de la mitad de la población mundial coinciden en seguir, e imponerse hasta lograr vencer la fuerza de sus convicciones a tal punto de justificar el asesinato, la guerra, las armas, y pertenecer, licenciar, bendecir y conceder méritos a quienes la portan y usan, es decir, justificar el militarismo?
Aquí os presento al Estado-Nación, “el más frío de todos los monstruos fríos” que “con dientes robados muerde”. No he sido yo el primero ni el último en vencer a dios; tampoco he sido el primero ni el último en prevenir acerca del advenimiento “del nuevo ídolo”. He aquí la moralidad y la legalidad que se impone y prevalece sobre la fe de las tres hijas del primer patriarca hebreo, quedando relegadas al rol de brazo religioso del monstruo que se ha erigido como el nuevo ídolo; su señal indica “voluntad de muerte” y los “predicadores de muerte” son cómplices de la esclavitud y el asesinato, “atrae a los demasiados”, “los devora y los masca y los rumia”.
En lo sucesivo habrá que llamar las cosas según lo que son, ya no denominaremos más Geopolítica a lo que no es Geopolítica, la denominaremos Geoestatismo, que no es más que la primera consecuencia de una dinámica espacial basada en la fe del nuevo ídolo, en el que se sientan las bases de todo un conglomerado teórico que justifica y lleva a cabo la dominación, explotación y manipulación mundial. El geoestatismo es posible debido a que los pueblos consintieron que el credo estatista prevaleciera, convirtiéndose de esta manera en un “cementerio al que van a enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual”.
El credo estatista se ha universalizado y está presente en cada rincón del planeta; si hay algo que place y complace a todos y cada uno de los representantes o delegados de estos cercos estatistas-nacionalistas (sean simpatizantes unos o antagonistas otros), es la comunión de esta fe y su lenguaje. Los pueblos han sido encerrados en este cerco como si se tratara de un corral de ovejas hacia el matadero, obligado a obedecer bajo el amedrentamiento y la intimidación de los brazos adoctrinador, religioso y armado del nuevo ídolo.

Sobre la base del credo del “perro hipócrita” se erigen imperios, que consiste en la superioridad, control y dominación de unos estados-naciones sobre otros. En este sentido, podemos considerar la existencia de estados-naciones poderosos y dominantes que generan polos de atracción en torno a los cuales se alinean y fijan posición los estados-naciones pequeños y dominados. El geoestatismo denomina orden mundial a esta forma como se configuran las jaurías de perros hipócritas, los polos de atracción y sus correspondientes alineaciones.

sábado, 6 de diciembre de 2014

La Geografía Libertaria (Parte I)

Cuando creé el Boletín de Didáctica de las Ciencias Sociales en la Pedagogía Libertaria, señalé en la primera edición que su propósito sería: “desarrollar y fortalecer las dimensiones educativas, pedagógicas, didácticas e investigativas, tanto de Profesores como de Estudiantes de las Ciencias Sociales, como conocedores específicamente de las áreas de conocimiento de la Geografía y la Historia, como promovedores del carácter científico de dichas áreas de conocimiento y como sujetos impulsores de una transformación hacia una sociedad libertaria”.
Para lograr este cometido, considero necesario inspirar el interés hacia la reflexión epistemológica, no sólo acerca del contexto propio del conocimiento de las Ciencias Sociales y particularmente de la Geografía y la Historia, sino también de aquellos aspectos epistemológicos que son vinculantes con otras áreas de conocimiento. En especial me refiero a la interpretación epistemológica de las nociones de espacio geográfico y tiempo histórico en las Ciencias Sociales, y su relación análoga con otras áreas de conocimiento como la matemática, la física y la química. La reflexión epistemológica permite además dar a conocer la posibilidad, origen y esencia de las diferentes concepciones, enfoques y corrientes, indispensable para el desarrollo del pensamiento crítico. Para los fines de este artículo abordaré lo concerniente al espacio geográfico.
Cuando de didáctica de las Ciencias Sociales se trata, es preciso considerar la noción de espacio como conocimiento del medio, que en Ciencias Sociales no es otra cosa que Geografía. En efecto, el espacio es el objeto de estudio de la Geografía y es precisamente su interés por el conocimiento del medio -y sus implicaciones naturales, políticas, económicas, urbana, entre otras- el que permite caracterizarla como ciencia de síntesis y vincular el trabajo geográfico con fenómenos estudiados por otras ciencias.
En cuanto a los enfoques del pensamiento geográfico, existe una corriente que ha pasado desapercibida tanto en la historia e historiografía de la Geografía, como en la vigencia y actualidad de su propuesta: la Geografía Libertaria o Anarquista. En este sentido, Paul Feyerabend inicia la introducción de su ensayo “Tratado contra el método, esquema de una teoría anarquista del conocimiento” de la siguiente manera: “El presente ensayo ha sido escrito con la convicción de que el anarquismo, que tal vez no constituye la filosofía política más atractiva, es sin embargo una medicina excelente para la epistemología y para la filosofía de la ciencia”, y es que el anarquismo tampoco ha sido una filosofía geográfica llamativa, como en todos los ámbitos mencionados anteriormente –filosofía política, filosofía pedagógica y educativa - a pesar de la pertinencia de sus argumentos.
La Geografía Libertaria se refiere al enfoque propuesto por el anarquismo en el área de la Geografía, basada en una serie de planteamientos que son coherentes con su propuesta evolutiva de transformación social, política y económica de la sociedad, contraria a las propuestas de distribución espacial basada en la lógica hegemónica y dominante del Estado y el capital y cualquier forma de autoridad, jerarquía y control social que devienen en un orden social injusto.
Esta corriente del pensamiento geográfico que procede del anarquismo, plantea, expone y propone un enfoque de integración armónica entre la naturaleza y la naturaleza humana, basado en el apoyo mutuo y no en la selección natural o competencia; por consiguiente, se preocupa de los efectos medio ambientales y ecológicos como consecuencia del desarrollo industrial. Sin embargo, desde otras perspectivas no sólo se pretende negar la evidente postura vitalista en defensa de la vida, sino que también se pretende mostrar anarquía y vida como contrarios.
Si desde la anarquía se propone una sociedad basada en el orden sin autoridad, resulta obvio que los primeros en preocuparse ante esta posibilidad son aquellos quienes detentan la autoridad o aquellos quienes anhelan erigirse como tal, he allí la intencionalidad oculta de enturbiar la anarquía al asociarla con desorden. En lo que respecta a quienes aspiran erigirse como autoridad, deshonrosamente suelen invocar la irreverencia y la rebeldía con el fin de estatuir, instituir, estatizar, institucionalizar e inmutar, para luego negarla; deshonrosamente apelan a la irreverencia hacia una “ciencia normal”, caracterizada por Kuhn en su “Estructura de las revoluciones científicas”, para luego premeditadamente, a sabiendas de lo expuesto por el citado autor en su mencionado texto, erigir una nueva “ciencia normal”.
Es una consecuencia lógica común para toda nueva “ciencia normal” que ha logrado la validación conceptual y el amplio consenso, su interés de perpetuase en el tiempo apelando a la flexibilidad. Una idea que se presta para tal fin es aquella expresada por Bachelard: “Los conceptos más útiles son aquellos lo suficientemente flexibles para dejarse reformar y rectificar”. Esto se evidencia en el concepto de Estado, cuyo predominio histórico parte de la utilidad manifiesta de algunos que se han dado a la tarea de construir científicamente una base teórica que lo justifique desde todas y cada una de las áreas de conocimiento; el Estado en sí mismo es inútil y su reforma y rectificación ocurre con la adjetivación que acude a su rescate, es decir, no lo llames Estado, llámalo Estado Social Democrático de Derecho.
La Geografía no ha sido la excepción de una ciencia y área de conocimiento supeditada y al servicio del Estado moderno. A finales del siglo XIX, Friedrich Ratzel, considerado como uno de los principales representantes de la Geografía moderna clásica, describe la relación entre espacio y población, y la distribución de los seres humanos en el espacio geográfico en torno a la existencia del Estado, la cual quedaría garantizada en la medida que dispusiera del suficiente espacio, y sus condiciones físicas y naturales para atender sus necesidades históricas.
Llegado a este punto, en cuanto al vitalismo se refiere, es posible apreciar la notable diferencia de concepción existente entre el geoestatismo y la concepción del pensamiento geográfico anarquista. Para el geoestatismo, prevalece la idea de espacio vital expuesta por Ratzel, lo vital es la existencia del Estado y su espacio; para la Geografía libertaria lo vital es la integración armónica entre la naturaleza y la naturaleza humana, basada en el apoyo mutuo.

Si partimos de la idea de que la política es la forma como se organiza una sociedad, y la Geopolítica la forma como se organiza una sociedad en un determinado espacio geográfico, no siendo el Estado-Nación moderno la única forma de organización de una sociedad, aunque sí sea la forma hegemónica que ha prevalecido a través de sus mutaciones reformistas históricas, entonces lo que se ha denominado como Política y Geopolítica son simplemente concepciones reduccionistas que giran alrededor del Estado, y lo que se ha dado como Ciencias Políticas no es más que Ciencias del Estado, y lo que se ha dado por Geopolítica no es más que Geoestatismo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Desarrollo del estatismo venezolano


            En este vago esfuerzo que me he propuesto hacer para caracterizar el origen, desarrollo y auge del estatismo venezolano, es necesario apelar a dos representaciones de decadente prestigio en su pretensión de describir la realidad: la historia y la política. En cuanto a la historia, el subjetivismo interpretativo acerca de los hechos, en el que termina imponiéndose la exégesis dominante, y el carácter predictivo del futuro que se le atribuye, igualmente arbitrario, que decreta la imposición y niega la voluntad; en cuanto a la política, la interpretación reduccionista basada en el estatismo, que ha repercutido en la quietud, desinterés, pasividad y distanciamiento de toda acción política, la cual ha terminado por considerarse de inherencia absoluta al Estado.
            El origen del estatismo venezolano, se sitúa en el período correspondiente a la dictadura de Juan Vicente Gómez, en el cual ocurre la conformación del estado moderno en Venezuela, que en su última etapa, comprendida por los movimientos estudiantiles de 1928 y la posterior muerte del “Benemérito” acaecida en 1935, comenzaría a sentar las bases del sistema político de democracia representativa, basado en  la organización de partidos políticos. Para analizar las razones del origen de este estatismo, conviene ubicar el contexto histórico del pensamiento político en el resto del mundo, con el fin de inferir su incidencia en el estatismo venezolano y mostrar la idea evolucionada y los conceptos elaborados que se estructuran en torno a la noción de Estado a principios del siglo XX.
            La incidencia de la noción de Estado, la Teoría de Estado y su historia como fiel reflejo del perfeccionamiento de una maquinaria para ejercer el control y la dominación, no solo es palpable en Venezuela, sino también en un mundo en el que se han sembrado Estados por doquier, por haber logrado el ciego convencimiento de que el Estado es la panacea a todos los problemas de las sociedades humanas. Tal como expresara Ortega y Gasset en “La rebelión de las masas”: “En nuestro tiempo, el Estado ha llegado a ser una máquina formidable que funciona prodigiosamente, de una maravillosa eficiencia por la cantidad y precisión de sus medios. Plantada en medio de la sociedad, basta con tocar un resorte para que actúen sus enormes palancas y operen fulminantes sobre cualquier trozo del cuerpo social”.
El pueblo venezolano, al igual que el resto de los pueblos del mundo, históricamente han quedado a expensas del militarismo y de las élites políticas que invocan la representatividad, y se han usufructuado del desconocimiento político de quienes han llamado débiles, y desean convenientemente que permanezcan débiles; esto sólo es posible a través de un Estado, que según la definición de Max Weber “posee el monopolio legitimo de la violencia dentro de un territorio”.
El desarrollo del estatismo venezolano del siglo XX, fue influenciado por el auge del izquierdismo, sin advertir que el origen de la izquierda procede de la burguesía menos aventajada (jacobinos) que comenzaba a escalar posición de poder en el Parlamento francés, una vez finalizada la Revolución francesa. De la misma manera que la sociedad venezolana no pudo escapar del advenimiento, a comienzos del siglo XIX, de un proceso liberal, burgués y capitalista, de fundación de Repúblicas, como consecuencia del influjo de la Revolución francesa en la Guerra de Independencia contra la dominación española, que estuvo enmarcada en los trabajos de filosofía política de Hobbes (El Leviatán), Rousseau (El contrato social), Locke (Tratados sobre el gobierno civil) y Montesquieu (El espíritu de las leyes), tampoco pudo evitar ser alcanzada por la pujanza de un modelo social y de política económica que surgió en Europa a finales del siglo XIX a partir del movimiento obrero y el socialismo.
Este modelo social y de política económica, es el de la socialdemocracia, también denominado socialismo reformista, el cual, inspirado principalmente en el pensamiento de Marx, exhortaba a la creación de partidos como vanguardia organizativa de las fuerzas trabajadoras y, se impuso ante las propuestas más radicales y revolucionarias del socialismo y el comunismo, tanto autoritario como libertario. También influyó la teoría evolucionista del socialismo de Bernstein, quien considera que las condiciones de lucha del trabajador han cambiado como consecuencia de una democracia que se ha convertido en instrumento de conquista popular, posibilitando la transformación del capitalismo al socialismo a través de un proceso de reformas políticas y económicas orientadas hacia la confrontación electoral y la presencia parlamentaria de los partidos socialdemócratas. Otro pensador que influyó sobre la socialdemocracia en este período, fue Keynes, a través de su teoría económica denominada keynesianismo, en la que propone el control estatal de los mecanismos financieros, que guiará el proceso evolutivo hacia el socialismo.
Este ha sido el patrón de estatización seguido en Venezuela y el resto del mundo, como resultado de una mezcolanza principalmente de los liberales Hobbes, Rousseau, Locke, Montesquieu, con los socialistas Marx, Bernstein y Keynes. De esta manera, evidenciamos que liberales y socialistas, al menos aquellos de la domesticada tendencia socialdemócrata, que hoy día realmente son casi todos,  tienen más en común que lo que les diferencia, y es precisamente la enorme atracción que sienten por la superestructura estatal y el poder que les confiere. Esto no es más que la conciliación de dos conglomerados teóricos para ejercer el control, la dominación y el poder.
Los rasgos estatistas son igualmente comunes en Venezuela y el resto del mundo. No hay Estado que no sea populista-paternalista-clientelista, puesto que no hay Estado que no surja con el fin de ofrecer todas las respuestas de solución a los problemas de la sociedad, así como no hay individuo que no crea que sus problemas deban ser resueltos por el Estado. Por otro lado, el Estado para ejercer el poder y el control, necesita de la uniformidad de pensamiento, y es allí donde el estatismo se ha servido del partidismo, conformando de esta manera la relación simbiótica Estado-partidos, absorbiendo y subordinando, toda expresión y aspiración social e individual.
Otros rasgos característicos del estatismo, es el gobierno mal llamado representativo, que sólo es posible a través del circo electoral al que someten toda una población cada cierto período de tiempo; toda una expresión de “tiranía de la mayoría”, en la que el rebaño elige su amo de turno, si es que no se han creado los instrumentos legales correspondientes para reelegir indefinidamente al rey de la monarquía o dictadura democrática.
El Estado, además debe contar con la obediencia, subordinación y disciplina propias de un brazo armado, como la más alta expresión de militarismo uniformado; debe contar con un brazo adoctrinador educativo, como mecanismo de ascenso social, que contribuya al fortalecimiento de su poder, su estructura vertical y burocrática, retribuyendo con grandes privilegios y beneficios a quienes se rindan ante él -el Estado- con sus servicios.
Podría decirse, que el único rasgo particular que permite diferenciar el desarrollo estatista venezolano con la expresión de los estatismos de otras regiones cercadas de poder o naciones, es el de los ingresos que se obtienen como resultado de la renta procedente de la explotación petrolera, lo cual fortalece el poder de control del Estado, tanto interna como externamente.
He aquí que podemos identificar varios mitos fundacionales del estatismo, específicamente el estatismo venezolano y su sistema democrático, tales como: La noción de izquierda y derecha como espectro político, vinculando el bienestar del pueblo con la idea de “izquierda”; la fundación de Repúblicas, “el espíritu de las leyes” y el constitucionalismo, la socialdemocracia y la democracia en sí misma, como todo un constructo diseñado para dar libertad al pueblo; la obligatoria aceptación de un “contrato social” impuesto; los partidos como vanguardia organizativa que sabe cómo guiar y orientar al pueblo hacia su bienestar.
Pero, toda fantasía mitológica incluye personajes dotados de omnipotencia, divinidad y supremacía, es decir, Dioses, y los Dioses de los mitos anteriormente mencionados, son principalmente: Hobbes, Rousseau, Locke, Montesquieu, Marx, Bernstein y  Keynes. Por supuesto, toda mitología necesita de semidioses, aquellos hijos nacidos de la unión de un Dios y un humano, ya que son estos, los que con su actuación le dan fuerza a los mitos, perpetúan la necesidad de valores inmutables a costa del temor que cosechan de la siembra de inseguridad y crisis en los débiles mortales; saben con certeza, que la sociedad de débiles mortales necesita de mitos, Dioses y semidioses, para asegurar la cohesión y uniformidad mental del rebaño. Los personajes de semidioses varían según el cerco de parcela nacional, en el caso de Venezuela, encontramos a Bolívar en el siglo XIX y a Betancourt en el siglo XX, solo por mencionar a un semidiós por siglo.
Tal como ocurre el proceso de modernización en Venezuela, el alzamiento cívico-militar del 18 de octubre de 1945, contra el gobierno de Isaías Medina Angarita, y el movimiento cívico-militar del 23 de enero de 1958, con el que se derroca al gobierno de Marco Pérez Jiménez, constituyen hitos históricos que marcan una señal de bifurcación, indicando que definitivamente se ha tomado el camino hacia el pleno desarrollo del estatismo venezolano, dejando a un lado el camino del desarrollo de la capacidad autónoma de los diferentes sectores sociales para tomar sus propias decisiones e iniciativas. Se ha elegido el camino del militarismo y el partidismo, y aunque la explotación del petróleo es una limitante que sirve al predominio de ambas élites, el camino hacia la autonomía siempre estará allí, esperando por los trabajadores, estudiantes y campesinos.
“Los constructores de Repúblicas ideales querían dar la libertad al pueblo, mas la libertad dada deja de ser libertad… mientras dicen dar la libertad, formulan un detallado plan que ha de ser obedecido estrictamente”. […] “Los visionarios son objeto de mofa o desprecio, y los “hombres prácticos” rigen nuestras vidas. Ya no buscamos soluciones radicales, sino meras reformas, a los males de la sociedad; ya no tratamos de eliminar la guerra, sino de evitarla durante algunos años; ya no tratamos de eliminar el delito, sino que nos contentamos con reformas judiciales; ya no tratamos de extirpar el hambre crónica, sino de crear instituciones mundiales de caridad. En una época en que el hombre está tan preocupado por lo práctico, lo pasible de realización inmediata, constituiría saludable ejercicio volver la mirada hacia quienes soñaron utopías y rechazaron todo lo que no satisficiera su ideal de perfección”. María Luisa Berneri, escritora y propagandista italiana (1918-1949), tomado de su texto “Viaje a través de la utopía”.

             

lunes, 11 de agosto de 2014

Contraposición libertaria frente a las nociones políticas del estatismo


            Aún cuando asociamos la noción de Escuela y Universidad con las ideas de aprendizaje, comprensión, análisis, interpretación y demás actividades que contribuyen al desarrollo cognitivo del hombre, aproximándonos a las más diversas corrientes de pensamiento, teorías, ideologías y cosmovisiones metodológicas de las diferentes áreas de conocimiento, podemos constatar que específicamente en el área de la teoría política sólo ofrecen una perspectiva reduccionista  hacia el estatismo.
No es casual que los recintos académicos vinculen el estudio de las Ciencias Políticas con el de las Ciencias Jurídicas, y que su estudio central gire en torno a la teoría de Estado. Sin embargo, mi especial interés es la educación y la pedagogía, los educadores y los pedagogos, es decir, la enseñanza y el aprendizaje del conocimiento, y es el caso, que los docentes también poseen la visión reducida del conocimiento de teoría política basada en el estatismo.
Resulta obvio porque los estudiantes, hijos de trabajadores y campesinos, no conocen otra forma de organización social, política y económica, diferente al Estado, ni mucho menos la cree posible. En el ámbito de las posibilidades, el idealismo reinante, en ocasiones genuino, y en otras, disfrazado de materialismo, la posibilidad de ver a Dios es mayor que la posibilidad de considerar posible una forma de organización diferente al Estado; Dios y Estado van tomados de la mano y las Escuelas y Universidades se encuentran a su servicio.
Tal como expresaría claramente Mijaíl Bakunin, anarquista ruso (30 de mayo de 1814-1 de julio de 1876): “Hay una categoría de gentes que, si no cree, debe menos aparentar que cree. Son todos los atormentadores, todos los opresores y todos los explotadores de la humanidad. Sacerdotes, monarcas, hombres de Estado, hombres de guerra, financistas públicos y privados, funcionarios de todas las especies, policías, carceleros y verdugos, monopolizadores, capitalistas, empresarios y propietarios, abogados, economistas, políticos de todos los colores, hasta el último comerciante, todos repetirán al unísono estas palabras de Voltaire: Si Dios no existiese habría que inventario. Porque, comprenderéis, es precisa una religión para el pueblo. Es la válvula de seguridad.”
Ahora que hago alusión del fragmento de “Dios y el Estado” de Mijaíl Bakunin, es necesario destacar, que el anarquismo no es la única corriente de pensamiento que se caracteriza como antiestatista. Algunos liberales y comunistas, sensatos y de convicción, coinciden en situarse como antagonistas del Estado, pero la experiencia histórica demuestra como han terminado seducidos por el poder económico y político que la superestructura estatal les concede; el poder político es necesario para asegurarse el poder económico y viceversa.
Pero más allá de las etiquetas de corrientes de pensamiento y su postura frente al Estado; más allá de que algunos individuos consientan ser sometidos por una minoría privilegiada que detenta el poder estatal, que prefieran su protección ante una amenaza de violencia que es generada por el mismo Estado y elijan su tutelaje entregándole la libertad a cambio; más allá de que algunos individuos anhelen gobernar a otros por considerar de manera arrogante poseer cualidades, capacidades y virtudes que aquél no posee;  todo individuo libre y solidario con sus iguales no puede desear otra cosa que la abolición del Estado.
He aquí que presento un conjunto términos descriptores de la clásica teoría política, con el fin de exponer su contraposición libertaria. Se parte de la noción de Estado puesto que constituye el eje central de esta teoría tradicional; el gobierno, la representación del Estado; los ciudadanos, la servidumbre moderna; la nación, un pretexto de dominación y cercas de poder; el contrato social, la imposición de un acuerdo inexistente; la historia, un relato de dominación y poder; la gobernabilidad, la capacidad de someter; el progreso, el fracaso de una ilusión.
En el desarrollo de cada término se incluyeron fragmentos de diferentes textos libertarios, tales como: Así hablaba Zaratustra de Friedrich Nietzsche; Dios y el Estado de Mijaíl Bakunin; La anarquía y el método del anarquismo de Errico Malatesta; Estatismo y anarquía de Mijail Bakunin;  República y anarquía de Converti; El Estado de Piotr Kropotkin; La rebelión de las masas de Ortega y Gasset; El político y el científico de Max Weber.


ESTADO

            Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: "Yo, el Estado, soy el pueblo". Friedrich Nietzsche, Así hablaba Zaratustra.

            “En el fondo, la conquista no sólo es el origen, es también el fin supremo de todos los Estados grandes o pequeños, poderosos o débiles, despóticos o liberales, monárquicos o aristocráticos, democráticos y socialistas también, suponiendo que el ideal de los socialistas alemanes, el de un gran Estado comunista, se realice alguna vez.” Mijail Bakunin, El principio del Estado.

            “El Estado no se llamará ya monarquía, se llamará república, pero no dejará de ser Estado, es decir, una tutela oficial y relarmente establecida por una minoría de hombres competentes, de hombres de genio o de talento, virtuosos, para vigilar y para dirigir la conducta de ese gran incorregible y niño terrible: el Pueblo.” Mijaíl Bakunin, Dios y el Estado.

            “Es el conjunto de todas las instituciones políticas, legislativas, jurídicas, militares, financieras, etc., por medio de las cuales se arrebata al pueblo la gerencia de sus propios asuntos, la dirección de su propia seguridad, confiándolas a algunos que, por usurpación o por delegación, se hallan investidos del derecho de legislar sobre todo y para todos y de forzar al pueblo a respetarlos, valiéndose del apoyo que les presta el poder de todos.” Errico Malatesta, La anarquía y el método del anarquismo.

            “Esta reacción no es otra cosa que el coronamiento de la idea antipopular del Estado nuevamente constituido, cuyo único fin es organizar la explotación más vasta del trabajo en provecho del capital que está concentrado en manos de un puñado: así, pues, es el triunfo del reino de la alta finanza, de la bancocracia bajo la protección poderosa del poder fiscal, burocrático y policial que se apoya sobre todo en la fuerza militar y es, por consiguiente, esencialmente despótico aun enmascarándose bajo el juego parlamentario del pseudoconstitucionalismo.” Mijail Bakunin, Estatismo y anarquía.

            “Por consiguiente, ningún Estado, por democráticas que sean sus formas, incluso la República política más roja, popular sólo en el sentido mentiroso conocido con el nombre de representación del pueblo, no tendrá fuerza para dar al pueblo lo que desea, es decir la organización libre de sus propios intereses de abajo a arriba, sin ninguna ingerencia, tutela o violencia de arriba, porque todo Estado, aunque sea el más republicano y el más democrático, incluso el Estado pseudopopular, inventado por el señor Marx, no representa, en su esencia, nada más que el gobierno de las masas de arriba a abajo por intermedio de la minoría intelectual, es decir de la más privilegiada, de quien se pretende que comprende y percibe mejor los intereses reales del pueblo que el pueblo mismo.” Mijail Bakunin, Estatismo y anarquía.

            “Se define Estado como la institución que posee el monopolio legítimo de la violencia en un territorio”. Max Weber, El político y el científico.
           

GOBIERNO

“El gobierno no es un placer, es un penoso deber: no se busca en él la satisfacción, sea de la ambición, sea de la vanidad, sea de la avidez personal, sino sólo la ocasión de sacrificarse en beneficio de todo el mundo. Es por eso, sin duda, que el número de los competidores en las funciones oficiales es siempre tan pequeño, y por lo que, reyes y ministros, grandes y pequeños funcionarios, no aceptan el poder más que a disgusto.” Mijaíl Bakunin, Dios y el Estado.

“Y si a los efectos naturales de la costumbre se agrega la educación recibida del mismo patrón, del sacerdote, del maestro, etc. -interesados todos en predicar que el gobierno y los amos son necesarios, y hasta indispensables-; si se añaden el juez y el agente de policía, esforzándose en reducir al silencio a todo aquél que de otro modo discurra y trate de difundir y propagar su pensamiento, se comprenderá cómo el cerebro poco cultivado de la masa ha logrado arraigar el prejuicio de la utilidad y de la necesidad del amo y del gobierno.” Errico Malatesta, La anarquía y el método del anarquismo.

“Gobierno significa delegación de poder, es decir abdicación de la iniciativa y de la soberanía de todos en las manos de algunos; administración significa delegación de trabajo, es decir encargo asignado y recibido, intercambio libre de servicios fundado en pactos libres. El gobierno es un privilegiado, puesto que tiene el derecho de mandar a los demás y de servirse de las fuerzas de los demás, para que triunfen sus ideas y deseos particulares; el administrador, el director técnico, etc., son trabajadores como los demás, cuando, se entiende, lo sean en una sociedad en la cual todos tengan los mismos medios para desarrollarse y todos sean o puedan ser a un mismo tiempo trabajadores intelectuales y manuales, y no queden más diferencias entre hombres que las que se deriven de la diversidad natural de las aptitudes, y todos los trabajadores, todas las funciones den un igual derecho a disfrutar de las ventajas sociales. No confundir la función gubernamental con la función administrativa, que son esencialmente distintas, y que si hoy se encuentran a menudo confundidas, es solo por causa del privilegio económico y político.” Errico Malatesta, La anarquía y el método del anarquismo.

“Los estadistas más avanzados sostienen que el gobierno se creó para hacer respetar el pacto social. Absolutamente falso. La historia nos da la razón. El gobierno es un organismo que sirve para mantener los privilegios de la clase dominante y solamente puede subsistir con la división de la sociedad en clases. Pero aun admitiendo que el gobierno pueda hacer respetar el pacto social, siempre continua siendo, empero una violación permanente de la libertad, porque un pacto libremente contraído debe ser siempre libremente modificado, y una fuerza que nos obligue a respetar lo que voluntariamente se aceptó y queremos modificar, viola nuestra libertad. “El soberano -escribió Rousseau-, es decir, el pueblo, puede muy bien decir: quiero actualmente lo que quiere fulano, o, por lo menos, lo que dice querer; pero no puede decir que lo que fulano querrá mañana lo querrá él también, y, por tanto, es absurdo imponer cadenas a la voluntad futura, que no debe depender sino de sí misma”. El gobierno, pues, considerándolo desde el punto de vista mejor, no puede conciliarse con la libertad. Tendrá que hacer respetar el pacto que le dio origen, pero como la sociedad varia continuamente, al día siguiente de constituirse un gobierno se halla, por su misma esencia, en oposición con las necesidades del pueblo. La sociedad, progresa; el gobierno es estacionario. Por esto no es posible un progreso continuo, sustituir la revolución sangrienta por la evolución continua de la sociedad sin quitar de en medio lo que se opone a esta evolución: el gobierno.” Converti, República y anarquía.

“El gobierno es un simple particular, que pretende de modo exorbitante, someter a su autoridad al conjunto de otros particulares de los que extrae su poder.” Gustave Courbet.


NACIÓN

            “La patria y la nacionalidad son, como la individualidad, hechos naturales y sociales, fisiológicos e históricos al mismo tiempo; ninguno de ellos es un principio. Sólo puede considerarse como un principio humano aquello que es universal y común a todos los hombres; la nacionalidad separa a los hombres y, por tanto, no es un principio.” Mijaíl Bakunin, Patria y nacionalidad.


CIUDADANO

            “Admitir que los ciudadanos constituyan entre sí una federación que se apropie algunas de las funciones del Estado, hubiera sido, en principio, una contradicción. El Estado pide a sus súbditos la sumisión directa, personal, sin intermediarios; quiere la igualdad en la servidumbre, no puede admitir el Estado dentro del Estado.” Piotr Kropotkin, El Estado.


CONTRATO SOCIAL

            “Se ve que en esta teoría, la sociedad propiamente dicha no existe; la sociedad humana natural, el punto de partida real de toda civilización humana, el único ambiente en el cual puede nacer realmente y desarrollarse la personalidad y la libertad de los hombres, le es perfectamente desconocida. No reconoce de un lado más que a los individuos, seres existentes por sí mismos y libres de sí mismos, y por otro, a esa sociedad convencional, formada arbitrariamente por esos individuos y fundada en un contrato, formal o tácito, es decir, al Estado (Saben muy bien que ningún Estado histórico ha tenido jamás un contrato por base y que todos han sido fundados por la violencia, por la conquista. Pero esa ficción delcontrato libre, base del Estado, les es necesaria, y se la conceden sin másceremonias).” Mijaíl Bakunin, Dios y el Estado.

“Los anarquistas presentamos un método nuevo; la libre iniciativa de todos y el pacto libre después de que, abolida revolucionariamente la propiedad privada, todos estén en posesión de igualdad de condiciones para disponer de la riqueza social. Es te método, no dejando lugar a la reconstitución de la propiedad privada, debe conducir, por medio de la libre asociación, al triunfo del principio de solidaridad.” Errico Malatesta, La anarquía y el método anarquista.


HISTORIA

            “El materialismo rechaza el principio de autoridad porque lo considera, con mucha razón, como el corolario de la animalidad y, al contrario, el triunfo de la humanidad, que según él es el fin y el sentido principal de la historia, no es realizable más que por la libertad.” Mijail Bakunin, Dios y el Estado.

            “La historia, en el sistema de los idealistas, he dicho ya, no puede ser más que una caída continua. Comienzan con una caída terrible, de la cual no se vuelven a levantar jamás: por el salto mortale divino de las regiones sublimes de la idea pura, absoluta, a la materia. Observad aun en qué materia: no en una materia eternamente activa y móvil, llena de propiedades y fuerzas, de vida y de inteligencia, tal como se presenta a nosotros en el mundo real; sino en la materia abstracta, empobrecida, reducida a la miseria absoluta por el saqueo en regla de esos prusianos del pensamiento, es decir, de esos teólogos y metafísicos que la desproveyeron de todo para dárselo a su emperador, a su Dios; en esa materia que, privada de toda propiedad, de toda acción y de todo movimiento propios, no representa ya, en oposición a la idea divina, más que la estupidez, la impenetrabilidad, la inercia y la inmovilidad absolutas.” Mijail Bakunin, Dios y el Estado.

            “La historia es un puñado de mentiras acordadas”. Napoleón Bonaparte.

            “Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo”. Jean Paul Sartre.

            “¿Quiénes son los guardianes de la historia? Los historiadores naturalmente. Las clases educadas, en general. Parte de su trabajo es el de conformar nuestra visión del pasado de manera que sostenga los intereses del poder presente. Si no lo hacen así, serán probablemente marginados de una manera o de otra.” Noam Chomsky.


domingo, 10 de agosto de 2014

Desarrollo de la lectoescritura en la pedagogía libertaria (Parte I)


            Cuando de las actividades de lectura y escritura se trata, todos concuerdan en reconocer su implicación e importancia en el proceso de aprendizaje cognitivo y el conocimiento. Sin embargo, como trasfondo de este simple reconocimiento, se encuentran diferencias sustanciales entre concepciones pedagógicas, que son necesarias hacerlas tan evidentes como la importancia de la lectura y la escritura de la que hablamos.
El sistema educativo actual, a través de lo que denomina perfil del egresado y las titulaciones otorgadas, acredita el cumplimiento de las características y cualidades de moldeado deseables en cada uno de los niveles de educación y demandadas en el ámbito laboral; se inculca la idea del éxito y su conquista viene dada por el escalamiento a lo largo de su estructura vertical y jerarquizada.
            De este escalamiento, como propósito de lograr puestos de más alto nivel y mejor remunerados, tanto en el sector privado como en el sector público, surgen como consecuencias directas, la confrontación, la competencia, la división y la manipulación, lo que implica una renuncia total o parcial a la autonomía individual, es decir, adaptación, y considera que una alta capacidad lectora puede contribuir al logro de este escalamiento.
            Por otro lado, en el ámbito de la educación tradicional es muy común escuchar el uso de la palabra “estrategia” del griego strategos que significa ciencia de la guerra, no sólo a nivel de planificación gerencial educativa sino también a nivel de planificación de actividades de aprendizaje en la jaula que denominan aula. En este sentido, la lectura como contenido de aprendizaje no escapa de los estrategas de la educación, quienes se plantean “estrategias” cognitivas para el desarrollo de la habilidad lectora que no son más que mecanismos autómatas de comprensión y aprendizaje.
            Desde la perspectiva del sistema educativo actual, autoritaria por excelencia, el uso de la palabra “estrategia” tal vez sea un hecho de consecuencias inadvertidas y de poca relevancia, pero desde la perspectiva de la pedagogía libertaria, caracterizada por ser antiautoritaria y por consiguiente antimilitarista, no es posible admitir el uso de este término. Es inexplicable como las ciencias de la educación, al estar dotadas de un vasto lenguaje necesariamente relacionado con la epistemología y cosmovisiones metodológicas, tenga que servirse de un término de origen militar; la razón es la domesticación y es análoga a la domesticación del soldado.
            Apelan a la mutabilidad de la palabra estrategia, de origen militar, y con arrogancia se consideran los “combatientes contra la ignorancia”, pues nadie mejor que ellos, que son los poseedores del conocimiento, para luchar contra la ignorancia. Es la misma arrogancia con la que imponen su sistema educativo basado en la evaluación, pues nadie mejor que ellos para determinar quien posee el conocimiento y quien no, para medir el conocimiento a través del logro o cumplimiento de objetivos, percibiendo al estudiante como un autómata mecanizado y domesticado.
            La comunicación lingüística, que surge como una necesidad de denominar el mundo y expresarlo con fines determinados, son habilidades únicas del ser humano, que están compuestas por la modalidad de expresión (oral y escrita) y por los procesos de codificación y decodificación.  La educación bancaria, tal como la ha denominado Paulo Freire, a través de sus mecanismos autómatas anula la autoexpresión de un individuo que ingenua o voluntariamente ha apostado a la capitalización del éxito que le ofrece el sistema laboral.